19 abril 2011

LA ALQUIMIA



La alquimia es el arte hermético de la transmutación de los bajos metales en oro, y el conocimiento de las leyes sutiles de la naturaleza.
El proceso alquímico tiene la capacidad de generar un cambio interior en el adepto, en base al conocimiento de sí mismo.
El origen de la alquimia se pierde en la noche de los tiempos. Algunos dicen - como Zósimo de Panópolis - que la magia, la astrología y la propia alquimia fueron una revelación de los ángeles caídos a la raza humana (basándose en el libro de Enoch). Acercándonos más a nuestra era, otra teoría afirma que la alquimia viene de China, ya en el siglo V y III a.c. en los tratados taoístas se mencionan prácticas alquímicas. Otros atribuyen su creación al dios egipcio Thot, a quien los griegos llamaron Hermes Trismegisto, dios de los misterios y la iniciación. Los griegos alejandrinos han dejado cierta evidencia de que la transmutación de los metales se inició en la ciudad de Alejandría.
Pero fue en la oscura Edad Media cuando se extendió la práctica de la alquimia, eso sí, de manera altamente secreta - dadas las persecuciones religiosas de la época - obligando a los alquimistas a ocultar su saber en extrañas simbologías: símbolos que se pueden observar todavía en muchas antiguas catedrales cristianas (Notre Damme, Chartres, Saint Sulpice, la Catedral vieja de Salamanca, Segovia...) algunas de ellas, como las francesas, son en sí auténticos tratados alquímicos. La alquimia se practicó en toda Europa, en España fue a través de Alfonso Chacón, Alejandro Quintilio, Raimundo Lulio, de los judíos cabalistas, como Maimónides, Raimundo de Tárrega, Simón ben Semah Durán, Ephain Vidal como se conservó en cierto modo la tradición alquímica.
Entre los exponentes más importantes de esta ciencia están personalidades como Alberto Magno, Roger Bacon, Arnaldo de Villanova, Pico de la Mirándola y Agrippa.
Otros grandes exponentes son Basilio Valentín, Bernardo de Treviso, J. Van Helmont, Nicholas Flamel, Alexander Sethon, Giovanni della Porta, Paracelso, Fludd, Thomas Vaughham, H. Khunrath y Fulcanelli.
Se podría diferenciar la alquimia que transmuta los metales en oro o experimental, que era la que se practicaba en un principio sin atisbo alguno de espiritualidad de la que se practicaba como ciencia oculta, la de los filósofos, es decir, la alquimia espiritual, la cual en la medida que lograban sus objetivos en la materia también se transformaban interiormente.
La alquimia sostiene que existe un "disolvente" universal, por medio del cual todos los cuerpos se pueden fundir en la "suma materia", la sustancia de donde sale todo, el "material" del que está hecho el universo. Este disolvente gozaba de las propiedades de curar todo tipo de enfermedades y renovar la juventud, por eso era llamado el elixir de la vida.
Encontrar la piedra filosofal es la meta principal del alquimista, la función de dicha piedra consistía en transformar los bajos metales en oro puro, siendo ésta un símbolo de la naturaleza divina, transformada por la voluntad espiritual de la persona, que a su vez se iba transformando en un ser superior evolucionado.
La piedra filosofal (lapis philosoforum) según algunos tratados alquímicos medievales, simboliza la luz y realización suprema del ser humano, la pureza máxima.
Dice la leyenda que la piedra filosofal formaba parte de la corona de Lucifer. Cuando cayó a la Tierra, vencido en su batalla con los ángeles, antes de la fundación del mundo, se le perdió dicha piedra. Miles de años después, con esa piedra perdida, se tallaron el cáliz de Cristo o Santo Grial.
Cuando los alquimistas lograban esta piedra, extraían de ella su polvo (polvo de proyección) con el que elaboraban el mencionado elixir de la vida o de la eterna juventud. Además de utilizarlo para ir transformando metales comunes en oro, en este proceso se iba transformando el espíritu del propio alquimista, consiguiendo así el dominio sobre la naturaleza y la sabiduría.
Todos los seres humanos somos alquimistas en mayor o menor medida, en el sentido de que - queramos o no - estamos en un camino de evolución. Cada vicisitud personal, cada conflicto interno, cada sufrimiento, nuestros problemas diarios, nuestra búsqueda - espiritual o material - no son más que la naturaleza empujándonos a una mayor comprensión, que nos ayudará de alguna manera a ascender de nivel en nuestro propio plano evolutivo, que trasciende el cuerpo, la mente y la razón hacia la supraconsciencia.
Algunas prácticas muy extendidas en nuestros días como el yoga, el tantra, el taoísmo, la auto-observación o la meditación no son más que vías alquímicas de transformación interior.

1 comentario:

  1. stimado Sres:

    Felicitaciones por su interés en la Alquimia Interior.
    Actualmente un Maestro Alquimista, un Adepto, está revelando las Claves para la formación de la Piedra Filosofal.
    Reciben la Invitación para visitar La ALQUIMIA del Adepto VITRIOL
    http://www.adeptovitriol.esforos.com/

    Saludos cordiales
    Rosemunde y Fragarí

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