19 abril 2011

El Pensamiento Mágico

LA UNIDAD
La Magia parte desde una cosmovisión del mundo diferente de la que solemos tener. A ojos del profano el uso del ritualismo, palabras y disciplina del mago le parecen cosas sin ningún sentido. Pero en Magia nada es casual ni aleatorio.
La Magia parte del antiquísimo principio que afirma que todo el universo es una unidad establecida en varios planos, interconectados entre sí por diferentes canales sutiles y de manera jerárquica.
LAS CORRESPONDENCIAS
Cada uno de estos planos contiene a todos los otros y está representado en ellos, de manera que todo el universo está presente por entero en cada plano. (Una gota de agua del océano no es el océano, pero tiene, en esencia, la misma composición).
Por ejemplo, el ser humano (microcosmos) a través de conocerse a sí mismo, puede conocer todo el universo (macrocosmos) porque, aunque sean diferentes planos, el uno es el espejo del otro, y de todos los otros.
A esto se le llama Ley de Correspondencia, o de las grandes analogías.
Dios, la Diosa, el vacío cuántico, el campo unificado o como queramos llamarlo, es lo que subyace y es común a toda esta realidad. Lo que mejor resume esta ecuación es la frase de la Tabla Esmeralda: “como es arriba, es abajo”.
Es en este contexto, y utilizando este pensamiento mágico, en que los practicantes de Magia se basan para influir en el mundo fenoménico y producir cambios en él.
En efecto, debido a que todos los planos están interconectados y que un espejo del universo está contenido en el ser humano, el mago o maga puede actuar desde un punto y poder influir en otro punto de dicho universo, actuando como receptor/a y emisor/a de energía, la cual ha concentrado de antemano con la fe, la voluntad, la imaginación y el deseo en un espacio sagrado, que creó en el momento de hacer el ritual. Desde ese lugar dirige la energía al propósito deseado.
En otras palabras, la energía siempre está ahí, por todas partes, dispersa, pero el mago o la maga construyen un dique, concentra la energía y le tapa todas las salidas para dirigirla por un solo canal, como un rayo láser, hacia el cumplimiento de sus objetivos. Estas energías se propagan a través de la luz astral o éter, que es la sustancia que lo impregna todo en el universo.
En el mundo mágico nada es por azar, todos los elementos tienen un sentido, por ejemplo: para un ritual de amor se utilizará una vela roja, que a su vez se corresponde con un una flor: la rosa, que a su vez se corresponde con un planeta: Venus, que a su vez se corresponde con un día de la semana: viernes, que a su vez se corresponde con una Diosa: Afrodita… y así sucesivamente. El mago o maga maneja y respeta todas estas correspondencias para aplicarlas a su ritual y obtener su propósito, en este caso, el amor.
LOS ARQUETIPOS Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO
Carl Jung, psicólogo suizo, observó en sus estudios que los seres humanos tuvieron en una época una mente colectiva, y que, en algún momento, esta mente se separó en mentes individuales. Pero de aquella primitiva mente que todos teníamos en común quedó el inconsciente colectivo, donde se almacenó en forma de símbolos aquel conocimiento arcaico. El mago o la maga se vale de estos símbolos para actuar y activar su psique, dichos símbolos se revelan en nuestros sueños, en las cartas del tarot, en nuestros dioses, en los mitos de todas las culturas y en todas las divinidades. Prueba de ello son las cosas a las que todos reaccionamos igual, incluso los niños, como el miedo a la oscuridad o el apego a la luz.
Por eso se puede utilizar la Magia, a través de los arquetipos, sin tener que creer en éstos como realidad concreta, quizá el mago invoque (volviendo a nuestro ejemplo anterior) a la diosa Afrodita. Esto no quiere decir que necesariamente tenga fe en esa Diosa, pero al estar en su psique, activará esas energías que se le atribuyen.
Se puede creer realmente en las divinidades o figuras que estamos utilizando para el ritual y que por sí solas existen en un lugar concreto (Dios, Jesús, Shiva, un santo, un ángel…), o si no se cree en la trascendencia, utilizar estas figuras como símbolos que están en el inconsciente colectivo y que ayudarán a alcanzar el propósito deseado. La Magia funcionará igualmente. Después de todo, fuera de nuestra mente, nada sabemos.
DIFERENCIA ENTRE MAGIA Y RELIGIÓN
La religión: el religioso invoca los símbolos o deidades, con intención de conseguir los favores de esas entidades. Para esto utiliza la fe y la devoción y si la deidad quiere, entonces concederá el favor.
La Magia: el mago invoca estos símbolos, ejerciendo su derecho de ser imagen y semejanza de Dios para lograr lo que se propone. No es devoto. Ordena su propósito con la palabra. Pide lo que le corresponde por derecho, acude a su parte divina, que es Dios mismo.
De todos modos, la frontera entre Magia y religión es difícil de establecer con precisión y se mezclarán constantemente en los rituales, sin que por ello tengan menos eficacia.
El pensamiento mágico es el prisma a través del cual debemos ver el mundo, para poder manejar los poderes sutiles de la naturaleza inédita.

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