10 mayo 2009

RELAJARSE


La relajación ofrece unas perspectivas y unas posibilidades de éxito fuera de lo común. Con la relajación, conseguiremos una tregua en la confusión total que tenemos diariamente en nuestro cuerpo, entre nuestras emociones y nuestros deseos.
Dicha tregua da paso a una nueva sensación y un nuevo estado, con una conciencia clara que nos da la posibilidad de examinar objetivamente nuestras más conflictivas situaciones.
Cuando empezamos a entrar en dicho estado, tenemos varias y diferentes sensaciones, algunos el cuerpo muy pesado, otros muy ligeros, otros como flotando, pero en todos, los sentidos se agudizan y se transforman, por ejemplo: cuando estás en estado de relajación, más que oír un ruido lo sientes por todo el cuerpo. Profundizando más llegas a perder la noción del cuerpo, llegas a no sentirlo, y a su vez da la sensación de que nuestra mente está en contacto con todo lo que nos rodea. Pues bien, este es el momento adecuado para hacer la autosugestión.
Autosugestionarnos con palabras y deseos positivos.
La autosugestión es (para que todos lo comprendan) como la propaganda de la tele, es una repetición de imágenes y palabras las cuales quedan grabadas en nuestro cerebro, y esto es el comienzo de una nueva visión, que nos conduce a una nueva y correcta conducta.
"No existe ninguna enfermedad limitada a un solo punto. Todo órgano es un campo de actividades, cuya eficacia, en principio, alcanza a todo el ser humano en mayor o menor grado.
No es el estómago el que tiene hambre, o la garganta la que tiene sed, ni al cerebro el que está alegre o triste, ni el corazón o los riñones los que están enfermos: es el hombre quien está hambriento o sediento, triste o alegre, enfermo o sano".

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